Una hoja se curva con su propio peso. Reunida con otras, forma una estructura: páginas, costura, pegamento y lomo. El prólogo sigue esa transformación antes del primer poema.
Esta entrada acerca el libro que leemos y el objeto que sostenemos. Dirige la atención al intervalo que debe abrirse entre dos páginas para que una frase sea visible.
La relación atraviesa el volumen. Hierro, vidrio, luz y papel conservan comportamientos y límites propios. Acercarlos a la experiencia humana exige reconocer dónde termina la comparación.
Los grabados interrumpen la secuencia verbal. Las páginas de color cambian el campo de atención antes de una prosa más larga. La forma participa en el ritmo sin explicar el texto.
El prólogo ofrece una puerta de entrada. Sostener una apertura precede a la lectura; las relaciones que siguen pertenecen a cada lector.
